Hacia las elecciones argentinas: entrevista con Nicolás Cherny

Nicolás Cherny es Doctor en Ciencias Sociales por FLACSO y con Master en Gobierno por el Instituto Ortega y Gasset y la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente desarrolla su investigación en la intersección de las áreas de Economía política internacional y política comparada. Es coordinador académico de la Maestría en Relaciones internacionales de la sede argentina de la Universidad de Bolonia.  Es investigador del CONICET y Profesor de Economía política y Ciencia política en la Universidad Di Tella, la Universidad de San Andrés y la UBA. Sus investigaciones han recibido premios de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (2010) y del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (España).

¿Es posible que los resultados de las PASO cambien con las elecciones generales o la distancia que hay entre Alberto Fernández y Mauricio Macri es demasiado grande?

Es muy difícil que se achique la distancia, y eso hace que un balotaje sea  muy improbable. El oficialismo tiene expectativas en nuevos votantes -que no hayan ido a votar en las PASO- pero no creo que eso modifique el resultado. Hay más probabilidad que el resultado sea más largo, que tengamos un balotaje.

Y en caso de balotaje, ¿puede que los que votaron a Lavagna voten a Macri para tratar de reducir la distancia?

Hasta las PASO de agosto se creía que eso podía tener alguna posibilidad, pero esa hipótesis se debilitó mucho.  Todas las encuestas que miden la hipótesis de balotaje dan perdiendo a Macri. A partir del resultado de las PASO se profundizó la crisis financiera, eso debilitó al gobierno y la hipótesis que maneja la mayoría de los analistas  es que la distancia de las PASO es prácticamente indescontable. Una cosa era un presidente que podía jugar con la expectativa de que podía reelegirse y mantener el poder. Otra cosa es un presidente que no puede con la crisis, que se profundiza, y con la expectativa de que no podrá reelegirse, gobierna sin poder. Gobernar sin poder es muy complicado, la gente observa esa debilidad, y profundiza la imagen negativa del presidente. La crisis cambiaria se transformó en crisis bancaria; todo eso mostró una gran debilidad del gobierno y de esa debilidad es muy difícil volver en plena campaña electoral. A lo máximo que puede aspirar la candidatura de Macri es a no perder votos en relación con las PASO.

Una crisis cambiaria y bancaria en el medio de una campaña electoral es complicado para todos y el lugar de Alberto Fernández tampoco era muy fácil. El candidato del Frente de Todos actuó de manera inteligente y llega aún mejor a las elecciones general que a las PASO. La candidata a vicepresidenta Cristina Fernández Kirchner, que tiene una gran imagen negativa, se mantuvo en un segundo plano, con pocas declaraciones y los políticos del Frente de Todos con más rechazo en la opinión pública tampoco hablaron mucho. Mientras tanto, la opinión pública, los medios de comunicación, los inversores, los empresarios, los políticos mismos de todos los partidos, empezaron a actuar como si el próximo presidente ya hubiese sido elegido antes de la elección. Y eso se siente en un cambio en la escena pública, en la escena mediática, cuando declaran todos, y da la impresión de que la elección está cerrada.

Y la relación entre Argentina y el FMI ¿cómo puede cambiar si gana Fernández?

Es muy probable que cambie, en el Frente de Todos hay posiciones muy críticas en relación al comportamiento del gobierno en la negociación con el FMI y las ideas de los economistas que están cerca de Alberto Fernández tienen menos menos coincidencias con el FMI de las que tienen los economistas de Macri. Eso preanuncia una posición de negociación del nuevo Presidente más dura y por ello negociaciones más ríspidas intentando llevar al FMI a que otorgue mayor margen de libertad a la política económica. A cambio de recibir fondos, Macri sometió la política económica a lo que le pedía el FMI y Alberto Fernández hizo su campaña mostrando que  eso no funcionó. Con ello buscará que el FMI mantenga el calendario de desembolos y postergue vencimientos y al mismo tiempo buscará lograr tener algún margen mayor de decisiones. Sin embargo, lo más probable es que al menos durante los primeros meses el margen de maniobra del gobierno sea muy pequeño. Los desajustes económicos son muchos y por más que la preferencia dentro del Frente de Todos es hacer crecer la economía rapidamente, poner dinero en el bolsillo de las personas muy rápidamente, expandir el gasto público, tendrá primero que enfrentarse con dilemas económicos muy difíciles de resolver en poco tiempo. Entonces su margen va a ser muy chico, mucho más chico de lo que sugiere su discurso electoral. Y muchas de las medidas de reforma que pide el FMI, para resolver cuestiones fiscales, son cosas que no le va a quedar otra que atenderlas de alguna manera. Entonces tiene que ser muy prudente porque la crisis es muy grande y puede jugar rápidamente en contra de él, y sin ayuda del FMI, sin recursos es muy difícil salir.

¿Puede repetir las políticas que actuó Cristina durante su gobierno?

El problema es que mantener un cepo duro y aun con ello tener inflación alta que es un poco lo que hizo Cristina en sus últimos años de mandato condujo a que perdiera las elecciones en 2015. Alberto Fernández es un político que se separó del kirchnerismo en los últimos años, y lo invitaron a volver porque era el hombre que podía mostrar que ofrecían algo distinto a los últimos años de Cristina.

Hay mucha discusión sobre qué puede suceder cuando empiece el gobierno, porque en campaña electoral es fácil esconder las disidencias. Al llegar al gobierno, a la hora de tomar decisiones basadas en diagnósticos, alguien va a tener que laudar a favor de un diagnóstico y hay gente que no va a estar de acuerdo, y ahí hay que ver cómo se comportan esos que no están de acuerdo y qué poder tienen, qué poder de daño tienen sobre el Presidente. No va a ser fácil un gobierno de Alberto Fernández porque la coalición electoral es muy diversa, hay muchos diagnósticos adentro, y dependerá mucho de cómo se administran esas diferencias. Y va a ser complicada también porque la situación económico-fiscal, económico-social y económico-política del país es delicada, con poco margen.

Después hay otro elemento importante y es que se compara la crisis actual con la de 2001 como si fuera parecida y son muy distintas. La del 2001-2002 fue mucho más pronunciada y la caída mucho más larga, pero en otros aspectos la salida era menos complicada. Veníamos de diez años sin inflación, es decir una economía desindexada y el precio de los commodities que exporta Argentina se fue a las nubes. Ambas cosas ayudaron mucho.  Y ahora Argentina viene de un regimen de muchos años de estancamiento económico con alta inflación, una combinación que es muy difícil de resolver. Cuando las caídas son muy grandes y sin inflación hay más oportunidades para que la recuperación sea rápida.

En la dinámica regional latinoamericana, ¿cómo se posicionan las elecciones argentinas con respecto a las otras que van a definirse muy pronto? ¿Cómo van a influir en el panorama latinoamericano?

Evidentemente en Argentina hay una vuelta hacia un gobierno menos liberal, no sé sabe si va a ser populista o si va a tener algunos aspectos de populismo, de liberalismo, unos condimentos, una composición más parecida al inicio del kirchnerismo. Pero es difícil en este momento pensar en que pueden ser muy influyentes en otros países. Brasil viró hacia la derecha con Bolsonaro; no se sabe muy bien qué está pasando en Perú y en qué va a terminar eso; en Ecuador parecía que las cosas estaban bien pero de pronto hay una crisis social muy importante; lo de Venezuela no se sabe en qué puede terminar, todos saben que va a terminar muy mal pero no saben cuándo. Pero no me da la impresión de que Argentina influya mucho, digamos, que este cambio de gobierno en Argentina influya mucho en lo que vaya a pasar en las otras elecciones en América Latina. Me parece que hay mucho contexto nacional en este momento, no hay una ola para ninguno de los dos lados, y que los contextos nacionales, las conyuntaras político-económicas nacionales son las que van a primar en estas elecciones, no tanto en una influencia a nivel regional.

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